Hacia Babilonia

 


Autor: André Gilbert


Este librito expone la problemática actual que gira en torno al tema del “ecumenismo”. Habla de cómo la cristiandad nominal trata de buscar una unidad visible, pero que ello contradice en sí mismo las Escrituras. Los puntos que trata son los siguientes:

I.                    La unidad de los cristianos existe, a pesar de la debilidad en mostrarla

a.       Unidad de la familia de Dios

b.      Unidad de la Iglesia, cuerpo de Cristo

c.       Infidelidad de los cristianos y fidelidad de Cristo

II.                 Esta unidad nada tiene que ver con los esfuerzos del ecumenismo

a.       Deseos legítimos – deseos inconsecuentes

b.      Miembros del cuerpo de Cristo y miembros de una iglesia; dos nociones diferentes

III.              Diversas posiciones ante las tentativas de la unión de iglesias

a.       Los “Evangélicos”

b.      Roma

IV.              Lo que la Escritura dice de la suerte de la cristiandad

a.       El fracaso de la Iglesia en su testimonio, como consecuencia del olvido de su vocación celestial

b.      La apostasía consumada después del arrebatamiento de la Iglesia

c.       Babilonia la Grande

También incluye un apéndice donde expone el concepto de Babilonia con cuatro entradas que nos servirán para aprender más de qué fue y qué será Babilonia.

El libro critica la idea de buscar el juntar las iglesias invisibles para formar una gran iglesia visible, pues esto es en sí una contradicción con la idea que leemos en las Escrituras de lo que es la Iglesia de Cristo. A mi parecer, ofrece un enfoque acertado, aunque no trata muy bien el hecho de las diferentes denominaciones dentro del evangelicalismo.

Lo recomiendo, pues es importante conocer estos conceptos en los tiempos que vivimos, donde se promueve la idea de que todos compartimos el mismo Dios, y esto NO es así. El Dios Verdadero es el revelado en las Escrituras y a este es al que debemos seguir y, si confesamos a Cristo como Señor y Salvador, seremos parte de su cuerpo, la familia de Dios, esta es la verdadera Iglesia.


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