Paz, perfecta paz


Autor: F.B. Meyer


Este libro de F.B. Meyer contiene cuatro opúsculos escritos de manera sincera y muy cercana sobre el tema de la paz, el consuelo y el luto que son los siguientes:

  • ¡Paz, perfecta paz!
  • Cómo soportar el dolor
  • Los muertos bienaventurados
  • Consolados para consolar


Con multitud de versículos el autor define la paz que procede de Dios como perfecta (Is. 26:3), como un rio (Is. 48:18), grande (Is. 54:13), compatible con gran tribulación (Jn 16:33) y que sobrepasa todo entendimiento (Fil. 4:7).

El autor es muy esquemático para presentar los temas que considera, de manera que lo hace muy fácil de memorizar y recordar para los momentos difíciles o para enseñarlo a otras personas.


Algunas citas de libro: 

“El corazón siempre estará contento cuando llega a conocer la base segura de la paz en la sangre derramada en la cruz.”

“Tomémoslo todo y dejémoslo a los pies de Jesús. Luego vivamos mirando hacia él para que haga en nosotros, con nosotros y por medio de nosotros lo que él quiera. Cuando le demos nuestros afanes, él nos dará su paz y cuando lo haga nos susurrará: ‘Te he dado mi paz, no se turbe tu corazón, ni tenga miedo’.”

“Hagamos de él (Cristo) nuestro lugar secreto al que recurramos continuamente.”

[En el contexto de sobrellevar el luto] “Nunca sabremos de cuántos dolores duraderos, de cuanta amarga pena, de cuando desastre posible, espiritual o temporal, Dios ha librado a nuestros amados. Él sabe mejor todas las cosas y tiene una razón suficiente, …. Entre tanto él que produce la herida nos ha de sanar. El que quita llenará el vacío. Y conservará lo que le hemos encomendad y lo devolverá restaurado en perfecta salud y belleza.”


También anima a que cada creyente, en medio de la tribulación:

  • Mira hacia arriba: Allí está nuestro padre, puro y santo. Debemos ser como él.
  • Mira hacia abajo: ¿Crees que el príncipe del infierno se sintió complacido cuando lo dejaste por Cristo, tu nuevo amo?
  • Mira alrededor: Todavía estas en el mundo que crucificó a tu Señor que volvería a hacerlo si volviera a él otra vez. No puede amarte a ti.
  • Mira hacia adentro: Lo único con que cuentas aquí es un corazón malo, que quizás lucha contra las reglas y la voluntad de Dios en forma inquieta y caprichosa. Y en la continua lucha entre tu voluntad y la de Dios, ¿qué puede haber sino aflicción?

Ante esta realidad anima a (1) Buscar el consuelo, (2) Conservar el consuelo, y (3) Pasar a otros el consuelo que hemos recibido. Siendo Dios siempre la fuente de todo consuelo.


Recomiendo mucho este libro, con una advertencia, está muy mal traducido y editado. Dejando a un lado ese detalle, del libro se desbordan enseñanzas preciosas sobre la paz y el consuelo que cada creyente debe aprender, memorizar y experimentar.


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